Viernes, 4 de la tarde. Se termina de cortar un pedido de perfiles de aluminio. Al lado de la sierra queda un montón de recortes: unos sirven para otra orden, otros van para chatarra. Nadie los pesa ni los cuenta. La orden de producción se cierra con lo que decía la receta y el pedido sale el lunes.
En el papel, esa orden consumió exactamente lo previsto. En la planta, consumió más. La diferencia no desapareció: se fue a algún lado del estado de resultados, pero no al costo de esa referencia.
La merma existe, aunque nadie la registre
Toda planta tiene merma. Se corta tela y queda retazo; se corta vidrio y queda borde; se corta perfil y queda punta; se arranca una máquina y las primeras piezas salen fuera de medida. Eso es normal y, hasta cierto punto, inevitable.
Lo que no es normal es que nadie sepa cuánta hay. Cuando reviso la operación de una planta, la pregunta "¿cuánta merma tiene esta referencia?" casi siempre recibe una de tres respuestas: "más o menos lo de siempre", "eso lo maneja producción" o un silencio largo.
Y no es por descuido. Es porque registrar la merma no está en el flujo de nadie.
Por qué la merma no llega a la orden
- La orden descuenta la receta, no el consumo. Si la lista de materiales dice que una referencia lleva cierta cantidad, eso es lo que sale del inventario, aunque en el corte se haya gastado más.
- El sobrante no tiene casilla. El operario sabe que le sobraron piezas, pero no hay dónde anotarlo contra la orden. Lo deja a un lado, y lo reutilizable se mezcla con lo que es desperdicio.
- Lo que se repite no se registra. Una pieza mal cortada se vuelve a cortar con material nuevo. La segunda salida de bodega se pide "por fuera" para no frenar el pedido.
- Costos trabaja con promedios. Al final del mes, la diferencia entre lo que se compró y lo que se consumió se reparte entre todas las referencias por igual. La que desperdicia mucho y la que casi no desperdicia terminan con el mismo costo.
Lo que esconde un costo promedio
Si la merma se reparte por igual, el costo de cada referencia es un promedio que no describe a ninguna. Eso tiene consecuencias concretas:
- Se cotiza con un costo que no es el real. La referencia que más desperdicia parece más rentable de lo que es, y la más eficiente parece más cara. Se puede estar compitiendo por precio en el producto equivocado.
- No se sabe dónde mejorar. Si no hay dato por referencia, máquina u operación, no hay forma de saber si la merma viene del diseño del corte, de la materia prima o de un ajuste de máquina.
- El sobrante útil se pierde. Lo que podría usarse en una orden más pequeña no está en el inventario, así que se compra material nuevo mientras los recortes esperan en un rincón.
- El margen se descubre tarde. El cierre de mes muestra que el costo de materiales subió, pero no dice en qué pedido ni por qué.
La causa real no es la gente
El operario está pendiente de cumplir la orden. El jefe de producción está pendiente de la entrega del lunes. El de costos está en la oficina con una hoja de cálculo que recibe los datos una semana después. Nadie está escondiendo nada: simplemente, el dato de la merma nace en la planta y no tiene un camino corto hasta el costo.
Si anotar el sobrante exige ir a la oficina, buscar un formato y llenarlo a mano, no se va a anotar. Si se registra en el mismo lugar donde se cierra la orden, sí.
Qué tendría que cambiar en la operación
- La orden de producción cierra con el consumo real, no con la receta: lo que salió de bodega, lo que se usó y lo que sobró.
- El sobrante se separa en dos: lo reutilizable vuelve al inventario como material disponible, y el desperdicio queda registrado como merma de esa orden.
- Las salidas adicionales de material se piden contra la misma orden, no por fuera, para que el reproceso tenga costo.
- El costo de cada referencia se calcula con su propia merma, no con un promedio del mes.
- Producción y costos ven el mismo dato: qué referencias, qué máquinas y qué operaciones desperdician más que lo esperado.
Con ese dato, la conversación cambia. Ya no se discute si "estamos desperdiciando mucho", sino qué referencia, en qué operación y desde cuándo. Y la cotización se hace con el costo que de verdad tiene cada producto.
Eso es lo que buscamos con Nexovate en las plantas donde trabajamos: que la merma deje de ser un número escondido en el cierre de mes y se vuelva un dato de cada orden. Puede ver cómo funciona en Nexovate para manufactura.
Una pregunta para usted: si hoy le preguntaran cuánta merma tuvo su referencia más vendida el mes pasado, ¿de dónde sacaría el dato? Cuéntenos en el foro.
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